Una experiencia enriquecedora a nivel profesional y personal

Lunes, 31 Agosto 2020 10:16, en: Blog de Ascolbi: espacio web de reflexión, Por: Claudia Alejandra Amaya Castiblanco

Tener un espacio en el taller “Introducción al desarrollo de colecciones” fue una oportunidad para enriquecer mi conocimiento en el área de bibliotecología, además de conocer personas profesionales a nivel internacional que con sus experiencias hicieron se consolidará un ambiente propicio para aprender en cada una de las unidades propuestas.

Aplicar a una beca estudiantil requiere de compromiso consigo mismo; desde que Ascolbi ofertó el curso “Introducción al Desarrollo de Colecciones” mantuve un gran interés por asistir y aprender sobre cada uno de los temas propuestos en las unidades que se iban a ver, razón por la que decidí apuntarle a ser la ganadora de la beca que ellos normalmente ofrecen a los estudiantes de este programa (Ciencias de la información y Bibliotecología), realizando la infografía que solicitaban describiendo la importancia que tiene la Introducción al Desarrollo de Colecciones para el fortalecimiento de la función misional de organización, preservación y acceso a la información en las bibliotecas. Durante la elaboración de la infografía busqué documentarme y allí pude notar la importancia que tiene para las unidades de información llevar a cabo este gran proceso, en el que se debe ser cauteloso con cada decisión y paso que se dé, siempre con el objetivo de fortalecer la colección y garantizar al usuario información de calidad, pertinente y actualizada.

El desarrollo del curso, no solo se basó en desarrollar actividades en casa, sino en la participación de foros, los cuales fueron elementales para relacionarme con los demás integrantes, conocer sus experiencias desde los diferentes roles en los que se han desempeñado, contribuye positivamente para el quehacer futuro, y sin duda alguna los encuentros sincrónicos, en los que la instructora Mayerly implementó diferentes estrategias para que no fueran monótonos, todo lo contrario, se convirtieron en espacios interactivos en el que el entusiasmo predominó y con la participación de todos se obtuvo aprendizaje significativo, así mismo la forma de evaluar cada contenido, pues se dispuso de los encuentros para despejar inquietudes y desde la interdisciplinariedad del equipo se pudo estudiar las situaciones desde diversos puntos de vista.

Progresivamente, el curso fue cumpliendo con las expectativas, constó de cuatro unidades: la primera: “El proceso de desarrollo de colecciones y subprocesos que lo conforman”; la segunda: “Los procesos de selección y adquisición”; la tercera: “La evaluación de las colecciones” y la última “El proceso de descarte y consolidación de aprendizajes” en las que se fue reconstruyendo el aprendizaje de los subtemas vistos y en primera medida se profundizó en el concepto de biblioteca, colección, política, y la transición que ha tenido a través del tiempo la concepción del desarrollo de colecciones con el término “gestión de la colección” lo que conlleva este proceso, como la administración de la colección, el plan presupuestal, la disposición de los recursos humanos y materiales; las colecciones diversas: biológicas, inusuales, y bibliográficas, reconociendo la colección como el fundamento de la biblioteca y no solo como un conjunto de libros, revistas y películas como anteriormente se veía, y que su naturaleza depende de la tipología de la misma.

La realización de las políticas de desarrollo de colecciones comprende una tarea ardua que involucra el trabajo mancomunado entre bibliotecarios, expertos, usuarios y todos aquellos que estén vinculados a la unidad de información correspondiente, es un documento que además de ser un apoyo para consolidar la permanencia de la colección a través del tiempo, se convierte en un marco de referencia para que los profesionales implicados puedan tomar decisiones respecto a las necesidades que surjan, tanto informativas como presupuestales, a su vez, es vital que éste sea visto como un instructivo para orientar a futuros colaboradores en las unidades de información, poner en contexto a los usuarios y público en general.

En cada subproceso, se debe ser sigiloso al ejecutar cada acción, por ejemplo, al hacer la selección y adquisición del material, pues es un proceso intelectual que implica análisis y en él pueden intervenir expertos, investigadores y profesionales inquietos por el conocimiento. Sin embargo, se debe tener en cuenta que hay factores que delimitan la realización de dicho procedimiento como la falta de presupuesto, personal que cuente con la formación idónea, y ocasionalmente en algunas bibliotecas universitarias, el desinterés de quienes realmente deberían estar inmersos a este proceso en el cual, el único objetivo es equilibrar la colección en beneficio de los usuarios. Igualmente, se acude a herramientas de información para hacer posible que la adquisición del material se haga de una manera objetiva, razón por la cual es vital contar con unos parámetros que definan su elaboración, los cuales estarán soportados en las políticas diseñadas en cada unidad de información.

Podemos identificar las fortalezas y debilidades de la colección minuciosamente realizando la evaluación mediante modelos que van centrados en el usuario y la información, que cuentan con indicadores de profundidad y categorización cuantitativa y cualitativamente que determinan el estado de la colección, claro, siempre y cuando se cuente con el presupuesto para acceder a ellos y la contratación de expertos que puedan cooperar con la recolección de datos, y con base a esto, tomar decisiones acertadamente; en la unidad relacionada con esta fase, cada participante tuvo la oportunidad de sopesar desde la práctica laboral actual los aspectos a mejorar en sus espacios profesionales.

En la última fase, se hizo énfasis en la idea que se tiene sobre el descarte, pues este no es sinónimo de deshacer el material. Es un proceso que se realiza bajo ciertos criterios donde se tiene en cuenta su contenido, funcionalidad, condiciones físicas y ambientales para determinar su disposición final, bien sea la digitalización o la conservación permanente, puesto que hay material que no se debe descartar como los textos patrimoniales y la producción institucional; es el contexto digital en el que nos encontramos el que nos lleva a conservar y preservar el material en diferentes soportes digitales y/o electrónicos que permitan un libre acceso a la información, por ende, también se debe tener en cuenta contar con contenido digital que se ajuste al interés y necesidad del usuario.

Concluyendo, estamos en un contexto desafiante que demanda nuevos contenidos debido a las necesidades cambiantes de los usuarios y las profesiones enfocadas a una era digital acarrean nuevos retos por afrontar, lo que nos lleva a pensar en el rol que los profesionales en Ciencias de la Información y Bibliotecología comienzan a desempeñar para lograr una transformación no solo sobre la apreciación que hay de la carrera, sino en la labor misma visionando nuevos objetivos en el transcurso del tiempo. Razón por la que agradezco a Ascolbi darnos la oportunidad a los estudiantes de Ciencias de la Información y Bibliotecología acceder a estos espacios que son generadores de aprendizaje y consideración, conocimientos que siempre van a estar implicados en nuestro quehacer profesional y desde la reflexión, la vocación y el amor por la misma nos permite a un corto, mediano o largo plazo contribuir de manera constructiva para crear cambios que sean de impacto dentro de la sociedad y los demás puedan vislumbrar la importancia de la profesión como tal.

Autor:

Claudia Alejandra Amaya Castiblanco

Tecnóloga en Gestión bibliotecaria egresada SENA, actualmente estudiante del programa de Ciencia de la Información y la Documentación, Bibliotecología y Archivística de la Universidad del Quindío; auxiliar bibliotecaria de la Universidad Sergio Arboleda.

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