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Mensaje en la celebración de Día del Bibliotecólogo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Ascolbi   
Viernes, 30 de Abril de 2010 13:35
Palabras pronunciadas en el día 29 de abril con motivo de la celebración del Día del Bibliotecólogo en la ceremonia organizada por ASCOLBI y que tuvo lugar en las instalaciones de la Biblioteca Nacional de Colombia.

En nombre de la Junta Directiva de Asociación Colombiana de Bibliotecólogos y Documentalistas ASCOLBI, reciban un cordial saludo, así como una felicitación muy especial en la conmemoración del Día del Bibliotecólogo extensivo éste a toda la comunidad profesional y bibliotecaria.

Nos congrega en esta oportunidad una fecha propicia para reflexionar sobre nuestro rol en una sociedad agobiada por vertiginosos cambios donde la globalización económica, política y cultural trae tantos beneficios como amenazas en comunidades y países donde los índices del desarrollo distan de alcanzar los mínimos para una convivencia pacífica y digna del ser humano con su entorno ...

En este contexto, se acuñan y cobran identidad sintagmas cargados de gran fuerza sintáctica pero escaza posibilidad de apropiarse de las implicaciones y beneficios que su materialización traen consigo, se habla en consecuencia entre otros, de globalización, de tecnologías de la información y la comunicación, de apertura económica, de multiculturalidad, de interdisciplinariedad, de transdiciplinariedad, conjunto de palabras que se convierten en derroteros obligados tras cuyos contenidos hay que ir so pena de quedarse rezagado del “tren del desarrollo”. En este camino dichos conjuntos de palabras cobrarán verdadera fuerza semántica en la medida que con su accionar se busque una nueva sociedad que recupere el protagonismo de lo humano sobre lo económico, en contraposición de prácticas puramente instrumentalistas que buscan principalmente el desarrollo de organizaciones o instituciones traducidas en entes donde el componente humano es relegado a un segundo plano.

Dentro de esta carrera a la que estamos avocados surge también en el entorno organizacional, prácticas que buscan preparar a las entidades para que puedan cumplir eficazmente con el objeto social y prestar así un mejor servicio, me refiero a iniciativas como la implementación de sistemas de gestión de calidad y otro sinnúmero de sistemas administrativos y de control que en la actualidad estamos viviendo o, quizás mejor sufriendo, en bibliotecas, centros de documentación u otros tipos de unidades de información, que sin duda traen beneficios para las organizaciones, pero muchas veces frustraciones cuando su implementación se convierte en el fin y no en el medio para alcanzar la eficiencia. Pareciera en muchos casos que en la implementación de estas prácticas se estuviere más preocupado por la certificación o cualificación de procesos que por la cualificación y desarrollo del talento humano, quien es en últimas el motor de éstas. Es necesario impulsar trabajos centrados en las personas como ejes de los procesos, y es aquí donde quiero hacer un primer llamado a la reflexión en el día de hoy, específicamente en los procesos de formación en bibliotecas y centros de documentación en los cuales se apueste por la dinamización de las competencias necesarias para que los servicios prestados apunten hacia el norte que los inspiran.

Pensar en la cualificación del talento humano traducido en un mayor compromiso para con la comunidad, es pensar necesariamente en la relación con otro sintagma que estamos escuchando cada día con mayor vehemencia: la responsabilidad social empresarial, de la cual las instituciones informativas documentales en las cuales nos desempeñamos juegan un gran papel.  No basta en este sentido con la estructuración de procesos que garanticen el flujo social de la información registrada y la disponibilidad de otros recursos, con la incorporación de tecnologías de punta, y con la adecuación de instalaciones y espacios para los servicios, es necesario contar con la capacidad de respuesta frente a los efectos e implicaciones del rol de los servicios, sistemas y redes bibliotecarias y documentales en las diferentes comunidades y usuarios con los que se relacionan estas instituciones, de tal forma que sus actividades, como empresas socialmente responsables, estén encaminadas a la satisfacción de las necesidades, el logro de las expectativas de sus miembros  y el cumplimiento de acciones concertadas. Deponer lo instrumental per se, sin que esto signifique minimizar su importancia, en función del servicio como manifestación de asumir decisiones y acciones frente a las necesidades, intereses y expectativas de los usuarios o partes interesadas; de la planificación de la gestión en lo que concierne a la definición de políticas, estrategias, metas y programas bajo criterios socialmente responsables; y del desarrollo de competencias técnicas, tecnológicas o profesionales que permitan anticipar, responder y manejar los problemas relacionados con las expectativas y demandas sociales de los usuarios, es el horizonte que con mayor fuerza debe guiar nuestro accionar.

El compromiso, en consecuencia, de estas instituciones de servicio para con el desarrollo humano y sustentable es inobjetable, en la medida que su quehacer en actuaciones que busquen democratizar el acceso a la información científica, tecnológica y cultural, contribuye a que individuos y comunidades amplíen sus oportunidades de acceso a la información y al conocimiento,  repercutiendo en un mayor desarrollo socio-económico y a la generación de bienestar y calidad de vida del contexto social al que se pertenece, unido ello a un férreo compromiso por la protección del medio ambiente.

Valga este momento para indagarnos y reflexionar entorno a estos asuntos que bien merecen la pena estar ocupando un lugar prioritario en las agendas trazadas por los responsables de procesos de formación, por los líderes de redes, sistemas y servicios de información, así como por todos y cada uno de los actores que hacen posible que nuestras instituciones informativas documentales adquieran el protagonismo que la sociedad espera de las personas que las gestionan, sin olvidar el papel de vasos comunicantes que juegan las agremiaciones profesionales para la cohesión social de sus representados, el diálogo entre saberes, y el desarrollo personal, laboral y profesional de los bibliotecólogos y trabajadores de las unidades de información: la invitación es por último congregarnos en torno a éstas.

Felicidades en este día y mil gracias,


EDGAR ALLAN DELGADO F.
Presidente
Asociación Colombiana de Bibliotecólogos y Documentalistas

Última actualización el Viernes, 30 de Abril de 2010 13:43